ADRIA PINA. LA REALIDAD COMO LENGUAJE



 adria-pina-joc-marilyn-26-pots-2000.jpg

Las Atarazanas del Puerto acogen desde el pasado mes de mayo una exposición antológica de Adrià Pina, uno de los artistas más significativos del arte contemporáneo. La evolución de su obra es el relato visual de la historia reciente del arte valenciano que toma la realidad como un gran escenario abordado desde distintos métodos y principios para crearnos una mágica ilusión de verdad.   En ese contexto de realismos e hiperrealismos surgidos del universo pictórico Post-Pop comienza la andadura del pintor de l’Alcúdia marcado por una serie de condicionantes intelectuales y estéticos que marcarán la singularidad de su obra, inconfundible por sus toques reflexivos e irónicos y que, como señala Blasco Carrascosa, lo excluyen del movimiento hiperrealista internacional.  Su pintura germina en el seno de la vanguardia valenciana de los setenta con el impulso motivador de la idea de grupo que alentaba el deseo de libertad en los últimos años del franquismo. Con los valencianos Ramón Albert, Joan Verdú y Enric Solbes comenzó su inclusión en la vida artística bajo las coordenadas del realismo crítico. Desde sus diversas personalidades esta generación de autores compartía una sensibilidad moderna determinada por el nacimiento de la IMAGEN como medio moderno de representación de la realidad –visual y crítica-. Son los años inmediatamente posteriores a la irrupción de Juan Genovés y el Equipo Crónica, a la que Adrià Pina aporta la profunda valoración de lo pictórico y manual desde una dimensión académica, transcendente y clásica que precisamente adquiere de las enseñanzas directas de otro maestro moderno, “el gesto y la mirada” de Manolo Boix.  

A esa convergencia de elementos hay que sumar también la amistad con Rafael Armengol, otro de los grandes artífices de este mundo cambiante, y la idea de compromiso con la realidad, desde un plano más humano que político, para entender la identidad de su “estilo”, que pronto halla en la reflexión entorno al propio lenguaje uno de sus recurso creativos más impactantes. Es el nacimiento de sus SERIES que vertebran su trayectoria marcando en su evolución nuevos puntos de interés en su investigación estética. En toda su producción de imágenes poéticas, irónicas, íntimas o sensuales hay un poso de cientificismo, racionalidad, un reducto matemático que implica una distancia emocional frente a la naturaleza y que precisamente le confiere un aura mágica, no sé si fría o espiritual, pues se sitúa en ese punto de inflexión entre la realidad y la ilusión. Se trata de la actualización de una de las ideas estéticas claves desde la Antgüedad, la Mímesis – o copia de la apariencia externa de las cosas- abordada con el óleo y grafito sobre lienzo, pero desde el concepto, valor y significado del Arte totalmente contemporáneo. Los patos de madera de RECLAM dan paso a la metáfora de la propia actividad pictórica con MANS, DITS y que entre 1985 y 1987 se objetualiza en sus CAPSAS, con lápices de colores, que nos retan a transgredir el espacio bidimensional. Culmina esta etapa la magnífica serie CIUDADES, sublime en técnica y en expresión a partir del contraste del plomo o el hierro que se incorporan como soportes de sus realismos fotográficos realizados con grafito y acuarela.

Redescubrir el Pop
A finales de los 90 la obra de Adrià Pina se impregna de un nuevo magnetismo, de una fuerza enérgica y positiva que recupera la idea de juego de realidades y conceptos del Pop Art. Avisamos que no se trata de un recurso de banalización de la obra artística, pues lo magistral de su oficio no da tregua a cualquier frivolidad; La serie JOCS de Pina son un emblema del arte postmoderno, insertas en el discurso del arte actual con el sello de identidad de un gran maestro internacional con acento valenciano. Como señala el Román de la Calle en esta serie “el reto va dirigido más a la percepción que a la simulación de la realidad” pues se plantea el “mirar” como una parte concluyente de la obra que se completa cuando el espectador trata de descubrir la verdadera dimensión de la pintura o el objeto que configura la composición.
  Marilyns, botes Campbell, Asterix y Obelix y personajes de Disney se incluyen en esta nueva iconografía vital y colorista que juega también con los soportes y las formas.

Y el final de nuestro recorrido es un punto ambivalente de llegada y de salida representado por la obra MIMESIS perteneciente a la Colección del Senado y que ocupa ella sola una de salas de mi Museo Imaginario, esa colección que atesoro en mi intelecto y en mi retina, y que está ajena a (des)grabaciones fiscales y a criterios museográficos.
Se trata de la mano ejecutora de toda las obras motivo de esta exposición, causante de trozos de pintura, de fragmentos de emociones que configuran el puzzle de esta biografía que ya ha saltado de lo vivencial a la HISTORIA.

Be Sociable, Share!


Leave a Reply